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INTERPELACIONES DE DON JOSEP VARELA I SERRA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO CATALAN EN EL SENADO DE CIU, SOBRE EL ANALISIS DE LA POLITICA LINGÜISTICA DEL GOBIERNO Y SUS PLANES AL RESPECTO (670/000043).


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INTERPELACIONES:


--DE DON JOSEP VARELA I SERRA, DEL GRUPPO PARLAMENTARIO CATALAN EN EL SENADO DE CONVERGÚNCIA I UNIO, SOBRE EL ANALISIS DE LA POLITICA LINGÜISTICA DEL GOBIERNO Y SUS PLANES AL RESPECTO (670/000043).

La señora PRESIDENTA: Punto segundo del orden del día, Interpelaciones.

Interpelación del excelentísimo señor don Josep Varela i Serra, del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, sobre el análisis de la política lingüística del Gobierno y sus planes al respecto.

Para exponer la interpelación por tiempo de 15 minutos, tiene la palabra el Senador Varela i Serra.

El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señora Presidenta.

Señora Ministra, traemos a debate la política lingüística del Gobierno porque no nos gusta y, sobre todo, nos preocupa. Los parlamentarios, los responsables políticos tenemos la obligación de observar el presente, pero siempre pensando también en el futuro que ese presente condiciona, y la política lingüística del Gobierno no es precisamente un elemento que nos anime a pensar que estamos en el camino de ese futuro mejor por el cual tenemos la obligación de trabajar.
Voy a ir al grano porque tenemos poco tiempo. Le comentaré que hace pocos días el Presidente Aznar, en una magnífica entrevista en torno a sus aficiones literarias en La 2 dijo en en un momento de la misma esta frase: Me siento naturalmente español, en el sentido de sentirse español con absoluta facilidad, de forma espontánea e instintiva. Y añadió: Yo creo en España. Unos días antes de tal entrevista aquí en el Senado el Senador Laborda, en medio de una magnífica intervención sobre los mensajes del Rey, se definió como un patriota español. Magnífica intervención la suya que le agradezco.

Pues bien, para que se entienda el sentido de mi intervención, el núcleo esencial de la misma, tengo que decir que yo me siento naturalmente catalán. Me defino como un patriota catalán y creo en una cierta España, no en cualquier España. Cuando se celebró en 1994 el primer debate de las autonomías, celebración no ajena al hecho de que los socialistas habían perdido la mayoría absoluta, Pere Duran Farell escribió un artículo extraordinario titulado «La España Compartida». En la España compartida que preconizaba Duran Farell sí creo. En la España que continúa practicando en esa mayoría absoluta como en la otra un monopolio lingüístico contrario al espíritu del especial respeto y protección que determina el artículo 33 de la Constitución, en esa España no creo.

La España de la matrícula o chapita única, para entendernos, nos provoca más que irritación hastío porque es politiquería, política --ya que citan a Josep Pla-- de vuelo gallináceo más que verdadera política de grandeza de Estado, políticas que no ayudan a crear una España compartida.

En ese artículo Duran Farell señalaba que el gran reto y coraje de la actual España política se habría de demostrar, entre otras cosas, en el reconocimiento de la diversidad de culturas y de lenguas que permita formular un proyecto de convivencia desde la dignidad y desde el realismo. Estaba eufórico Duran Farell en su artículo porque decía que aquel debate de las autonomías había significado un avance decisivo en el marco de un debate racional y de diálogo plurilingüe y pluricultural ejemplares.

Desgraciadamente, ha habido pocos avances más. Por eso, formulamos esta interpelación cuyo desencadenante final para presentarla fue la escena bochornosa de unas personas chillando en la final de la Copa Davis impidiendo que, además del castellano, se utilizara el catalán. No se produjo ningún tipo de condena oficial por parte del Gobierno del Estado ante aquella muestra de mala educación y de intolerancia increíble, como tampoco se había condenado el abucheo que había recibido pocos años antes el historiador Jaume Sobrequés en TB2 porque se atrevió a recitar un verso de Espriu y fue abucheado por el público. No hubo ninguna reacción.

Y todos recordamos lo que pasó en el recital de Raimon aquí en Madrid. Es difícil. Es muy difícil compartir esa España. Ha habido pocos avances desde 1994, y el Gobierno y todos los gobiernos tienen su responsabilidad por haber llegado a esta situación actual.

El pasado día 7 de febrero, en el Ateneo de Madrid, se celebró una mesa redonda sobre diversidad y convivencia, y el representante de la cultura gallega, Suso de Toro, empezó así: Este acto es tristísimo; que después de 25 años de democracia tengamos que venir aquí, las tres fundaciones, Sabino Arana, Ramón Trías Fargas, Galiza Sempre, a Madrid, a dar la visión de la realidad cultural. Los ciudadanos deberían conocer ya la situación cultural del Estado. Este acto que puede parecer de humildad, es dramático. Lo considero como un acto humillante. Tenemos que venir aquí para tener que explicar que vivimos en lugares no tan raros, que no somos tan malos. Que yo tenga que explicar aún lo que es Galicia, más allá de un «Boas noites, galegos», es alarmante. Eso decía Suso de Toro.

Y para justificar su alarma añadió: Fracasó el intento de cambiar España.
A las gentes de Burgos, por ejemplo, jamás se les ha educado en el respeto de las lenguas, de manera que nuestras culturas viven en un «apartheid», y la situación de España está peor ahora que hace años.

Atrás había una perspectiva, ahora hay un gran encono arriba y abajo. Si hiciéramos un repaso exhaustivo --continúa diciendo Suso de Toro-- veríamos que en los diarios madrileños tienen más cabida, a lo largo del año, las literaturas lituanas o griegas que las catalanas o las gallegas.

La clase política debería atender, no obstante, a qué reflexión nos conducen si se nos cierran los caminos. Esto es lo que decía Suso de Toro y que yo comparto. Porque, efectivamente, señora Ministra, se nos cierran demasiado los caminos, y le pondré ejemplos de ello.


Hemos pedido reiteradamente, aquí en el Senado, que la Comisión Nacional de la UNESCO varíe su situación para que refleje mejor la pluralidad cultural de España. Se aprobó la moción por unanimidad el año 1999. El Ministro Matutes dijo que estaba de acuerdo. Cuando ahora reclamo y pregunto qué pasa con el acuerdo de entonces, el Gobierno responde que no está comprometido con lo que se aprobó en la anterior legislatura. Esto no hace reír precisamente. El año 1999, cuando aún teníamos cierta influencia política, logramos cambiar una convocatoria del Instituto de la Mujer para ayudas a libros que estaba convocada para lengua española, en singular. Se cambió, después de haber protestado, para libros en lenguas españolas, y entonces tuvieron cabida libros de otras lenguas.

Por ejemplo, sé que concursaron dos editoriales catalanas, y estoy seguro de que también lo hicieron otras de diferentes lenguas. El año en que se celebró la convocatoria, curiosamente el 20 de abril de 2000, las condiciones ya habían cambiado y eran más restrictivas. Había que acompañar una traducción del libro que se pedía, etcétera. ¿Eso es una política de Estado? ¿Una verdadera política de Estado puede depender de los resultados electorales? En el año 1997 se aprobó una moción en el Congreso, también por unanimidad, sobre política lingüística. Había varios acuerdos. Pondré tres ejemplos solamente. Primero, favorecer el uso de las lenguas del Estado español en programas informáticos. Segundo, que en las Comunidades donde hubiera lengua especial, además del castellano, todos los documentos públicos administrativos estuviesen escritos también en esa otra lengua. Tercero, fomentar el conocimiento general de la realidad plurilingüe del Estado mediante la programación continua en los medios de comunicación públicos, de la televisión, de esta realidad del Estado.

Pues bien, respecto a la informática, se acaba de presentar el Programa Info-XXI, en el que no hay ninguna referencia, solamente se habla de la lengua española. O sea, que en 1997 se pedía, por unanimidad, que en los programas informáticos se tuviesen en cuenta las lenguas, y en el Programa Info-XXI, cuyo presupuesto es de 800.000 millones de pesetas, algunos de los cuales debemos aportar el 40 por ciento de los españoles que hablamos otra lengua, y de este dinero, en principio, no hay nada para otras lenguas, aparte de la española.
Respecto a los documentos oficiales, por ejemplo la Agencia Tributaria tiene muchísimos documentos que son todavía monolingües.

El tercer ejemplo lo constituye la pregunta que formulé a sobre los cantantes en lengua catalana que habían actuado en programas de ámbito estatal desde el año 1998, porque lo interesante es que se produzca ese contacto mutuo. La respuesta es la siguiente: en 1998, cuatro, uno, por trimestre: Raimon, Lluís Llach, Marina Rosell; en 1999, cuatro, también uno por trimestre: Llach y Raimon, y en 2000, tres, como antes había habido cantidades astronómicas, se consideró que la mayoría absoluta debía reducirse a tres en 2000.

A mí me gustaría escuchar a alguien en la televisión pública cantando en bable, y no es posible. Esto es tan grave que el Director General de Radiotelevisión Española me contesta --y es una respuesta que agradezco porque es una noticia positiva en este ámbito desde hace tiempo-- lo siguiente: La pregunta resulta pertinente pues induce a la reflexión sobre la insuficiencia de espacios musicales en Televisión Española que reúnan las características lingüísticas a las que se refiere. Por ello Televisión Española estudiará que en un futuro en sus emisiones para todo el ámbito nacional --que es el tema importante-- tengan una mayor presencia los cantantes solistas y conjuntos musicales que se expresan en los diferentes idiomas que se hablan en el país.

Esperemos a ver qué pasa con esa respuesta y esperemos también que la Ministra nos ayude a que esto se concrete.

Si queremos trabajar en el proyecto de convivencia desde la dignidad y desde el realismo que nos reclamaba Duran Farell, deben acabarse de una vez esas prácticas gubernamentales a las que parece que no interesa en absoluto el intercambio lingüístico entre las lenguas del Estado y arrincona al vasco, al gallego y al catalán a sus respectivas áreas lingüísticas, y no queremos estar arrinconados. Queremos que haya intercambio entre nosotros para que haya esa naturalidad y no se produzcan esas reacciones que antes he mencionado y que lamentamos profundamente.

Desde ese proyecto de España compartida que le solicitamos, señora Ministra, también tenemos un lugar para el castellano, evidentemente. Tenemos un gran deseo de que nuestros hijos e hijas conozcan el castellano lo mejor posible, pero las lenguas amenazadas son estas que acabo de citar, no el castellano. El español es una lengua importantísima a nivel internacional y estamos absolutamente de acuerdo, sin ninguna reticencia, en apoyar su impulso en el mundo, y observamos con satisfacción los esfuerzos que hace la Real Academia Española por trabajar con las otras veinte academias de la lengua en Hispanoamérica. Este trabajar común se debe mucho a la inteligencia y sabiduría de los académicos desde hace muchos años. Así, por ejemplo, don Rafael Lapesa, recientemente fallecido, declaraba: Hablo español y no considero ajena a mí ninguna modalidad de habla hispánica. Esa es una política inteligente por parte de la Real Academia que favorece esta unidad de las lenguas de España aquí y en Hispanoamérica y que ayuda a este impulso en el mundo. Y cuando recientemente preguntaban al académico Manuel Alvar con motivo de la aparición del atlas lingüístico de Hispanoamérica si existía peligro de fragmentación del español como ocurrió con el latín, respondía: No, en absoluto. Es algo que no es bueno ni interesa a nadie, ni a los españoles, ni para los contactos entre ellos, ni para los contactos mutuos, y las cosas que no interesan a nadie, incluso en el campo de la lengua, no suelen producirse.
Al igual que las diferentes academias de la lengua española se reúnen periódicamente y pueden trabajar para resolver juntos las distintas cuestiones lingüísticas que se plantean, en España parece que existe un interés especial para evitar que tal diálogo se realice entre los diferentes territorios donde, se habla la lengua catalana --llamada valenciano en Valencia--. Alguien atiza el fuego de ese conflicto tan esterilizante y que perjudica la recuperación del valenciano y, por tanto, también del catalán. Cuando en conjunto somos tan pocos, señora Ministra, es absolutamente necesario que desde todas las partes se colabore a que tal tristísima situación se solucione. Igual que todos los filólogos coinciden en que la unidad es básica para garantizar el futuro del español, lo mismo ocurre, y mucho más, con la lengua catalana.

Como citaba el inminente Rafael Lapesa, ninguna modalidad de habla catalana me es ajena. Es más, en Valencia se conservan afortunadamente expresiones de una riqueza extraordinaria, de una viveza que enriquece el tesoro común de esta lengua catalana. Por eso es importantísimo que podamos colaborar juntos para salvarnos juntos. Es importante, si el Gobierno quiere cumplir el mandato de la Constitución, que nos ayude a que esos contactos, a que esas colaboraciones --como ocurre también en otras Reales Academias de la Lengua Española-- se den también en...

La señora PRESIDENTA: Senador Varela, le ruego vaya concluyendo.

El señor VARELA I SERRA: Acabo enseguida, señora Presidenta.

Decía que es importante que en esa tarea de desbrozar caminos colaborase el Gobierno central.

Por tanto, señora Ministra, su política lingüística nos preocupa. Nos gustaría que se anduviese en esa línea que reclamaba Duran Farell de trabajar en un proyecto de convivencia desde la dignidad y el realismo, al igual que nos gustaría saber qué proyectos tiene el Gobierno a este respecto, porque hasta ahora, sinceramente, y me duele decirlo, han sido un poco decepcionantes.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Varela.

Para responder a la interpelación, en nombre del Gobierno, tiene la palabra la señora Ministra de Educación, Cultura y Deporte.

La señora MINISTRA DE EDUCACION, CULTURA Y DEPORTE (Del Castillo Vera):

Señora Presidenta, señoría, como usted conoce, el artículo 3 de nuestra Constitución establece en su apartado 1 lo siguiente: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.» Y en su apartado 3 dispone:

«La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.» Pues bien, el Gobierno respeta rigurosamente este precepto constitucional. En este sentido, y como responsable de las diferentes áreas de mi Departamento, querría hacer una serie de consideraciones.

En primer lugar, la normativa vigente en materia educativa, como usted bien conoce, establece que todas aquellas Comunidades Autónomas que posean lengua propia podrán disponer de un 45 por ciento de sus horarios lectivos para elaborar e impartir sus respectivos currículum, en los que figura la enseñanza de su lengua.

En lo que respecta a la acción educativa en el exterior, referida a los niveles educativos de enseñanza reglada no universitaria y regulada en el Real Decreto 1097/1993, de 25 de julio, debo señalar que en las enseñanzas que se imparten en centros educativos de titularidad del Estado o de titularidad mixta, así como en el resto de programas de la acción educativa, se promueve la visión de la realidad plurilingüe de España como factor de enriquecimiento común.

Por ejemplo, en el Colegio Vicente Cañada Blanch de Londres se ofrece desde hace más de diez años la enseñanza de la lengua gallega en el marco de un convenio de colaboración suscrito por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y por la Xunta de Galicia, cuyo fundamento principal es que más del 70 por ciento del alumnado de dicho colegio procede de Galicia y que el gallego es la lengua materna de los alumnos.

En este sentido mi Departamento está dispuesto, desde luego, a estudiar la posibilidad de suscribir convenios similares con otras Comunidades Autónomas con la finalidad de promover y potenciar el uso y estudio de otras lenguas oficiales como contribución al enriquecimiento de nuestra cultura.

Por lo que se refiere a la promoción de la enseñanza y aprendizaje de las lenguas oficiales en España, nuestro país formalizó su adhesión al Centro Europeo de las Lenguas Modernas de Graz (Austria), con efectos de 1 de noviembre de 1999. Esta institución desarrolla su atención en el marco de la cooperación cultural y educativa del Consejo de Europa, y su función es llevar a cabo la puesta en práctica de políticas lingüísticas y la promoción de innovaciones en la enseñanza y aprendizaje de las lenguas.

Por otra parte, cuando España promueve o participa en acciones internacionales relacionadas con la difusión y promoción de las lenguas, la línea de actuación de la Administración tiene siempre presente la realidad plurilingüe del Estado. Por ejemplo, en la celebración del Año Europeo de las Lenguas, promovida por el Consejo de Europa y la Comisión Europea, las Comunidades Autónomas han participado tanto en la Comisión Nacional de Evaluación y en el grupo de trabajo constituido «ad hoc» como en la organización de actividades de promoción.

Asimismo, aunque la lengua de remisión de los proyectos ha sido el castellano --ya que era preceptivo que se hiciera en las once lenguas oficiales de la Unión Europea--, los propios proyectos de difusión de lenguas han incluido el catalán, el euskera, el valenciano, el aragonés, el aranés, el bable y también las lenguas de signos; y todos ellos han sido remitidos al órgano de selección. De los 27 proyectos presentados han sido seleccionados cuatro y, señoría, uno de esos cuatro es el presentado por la Dirección de Formación Profesional del Ayuntamiento de Barcelona. Este proyecto, en concreto, está subvencionado con el 50 por ciento del coste total que representa, aproximadamente, 4.000 euros.
Por otra parte, y en cuanto a la enseñanza de las lenguas oficiales, la Ley 7/1991 por la que se crea el Instituto Cervantes establece como uno de los fines de este organismo promover las enseñanzas, el estudio y el uso del español, según reza en su artículo 3.1; no obstante, desde los inicios de su actividad, los centros del Instituto Cervantes han venido ofreciendo cursos de catalán, gallego y euskera en los casos en los que ha existido demanda de estas enseñanzas.

En otro orden de cosas, el Ministerio lleva a cabo numerosas actuaciones de promoción y difusión del libro y las letras españolas dentro y fuera de España, poniendo un gran empeño --hay que decirlo-- en plasmar el especcial respeto y protección que exige la Constitución con respecto a las otras lenguas que no son el castellano. En este sentido, quiero subrayar las siguientes líneas de actuación: en primer lugar, la convocatoria de ayudas; en sus bases se pone de manifiesto que están abiertas a todas las lenguas oficiales y que tiene como fin favorecer la comunicación entre ellas.

En segundo lugar, las ayudas para el fomento de la edición de libros españoles para las bibliotecas públicas en cualquiera de las lenguas oficiales; estas ayudas tienen un doble objetivo, ampliar los fondos de las bibliotecas públicas españolas y, además, fomentar y favorecer la comunicación y cohesión cultural entre las Comunidades Autónomas.

En tercer lugar, ayudas para el fomento de la traducción y edición entre lenguas oficiales españolas de obras de autores españoles, escritas originariamente y publicadas en cualquiera de las lenguas oficiales.

Estas ayudas tienen, entre otros objetivos: las de promover la comunicación entre las distintas lenguas y favorecer la cohesión entre las Comunidades Autónomas; las ayudas a empresas e instituciones, sin fines de lucro, editoras de revistas de cultura para conseguir la difusión gratuita de revistas culturales en las distintas lenguas oficiales, en bibliotecas y en centros culturales, y sus objetivos son idénticos a los citados anteriormente; las ayudas para la promoción de la lectura y difusión de las letras españolas por medio de la realización de actividades que promuevan la cultura común española, tanto en España como en el extranjero, mediante congresos y seminarios; la participación y celebración de conmemoración de centenarios, especialmente de escritores; el fomento de los hábitos de lectura y la promoción del uso de las bibliotecas públicas; las ayudas a la traducción y edición en cualquier lengua extranjera de obras literarias o científicas de autores españoles, escritas originariamente y publicadas en cualquiera de las lenguas oficiales; la presencia en ferias del libro y el envío de material bibliográfico a centros culturales, tanto en las ferias internacionales del libro en las que España está presente con pabellón propio como en aquellas en las que se gestiona a través de las embajadas. Las novedades editoriales que se exponen incluyen libros y revistas en todas las lenguas españolas, y lo mismo puede decirse del material bibliográfico, de los libros que se envían a bibliotecas y centros culturales.

Señorías, respecto a los premios nacionales que concede el Ministerio, he de decir que, como reza en las bases de todos ellos, pueden ser propuestas obras y autores en cualquiera de las lenguas españolas, y muchos de estos premios, señoría --como usted bien sabe y seguro que no olvida ninguno de los nombres--, han recaído en obras y autores que escriben en lenguas distintas del castellano, aunque no se los voy a mencionar ahora porque creo que no debe ser así, pero usted los debe recordar.

Asimismo, en los jurados que proponen y conceden los premios están representados los miembros de las distintas academias e instituciones de cada una de las lenguas españolas.

En cuanto a la presencia de escritores en ferias internacionales del libro, en universidades, en instituciones culturales, o por lo que respecta a su participación en congresos y seminarios dentro y fuera de España, el Ministerio presta una especial atención al hecho de que siempre haya una participación representativa de la diversidad y pluralidad cultural y lingüística de España. Este mismo reconocimiento del pluralismo lingüístico cultural es considerado y respetado en otras actividades culturales de carácter concreto o no encuadradas en los grandes ejes de actuación antes enunciados.

Señoría, usted decía --creo que eran palabras acotadas del escritor Suso de Toro-- que se cierran los caminos, no sé si se refería a dicho escritor o al artículo de Duran. Pregunte a los responsables culturales de la Generalitat si el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte está cerrando los caminos; pregunte a las fundaciones líricas, a las fundaciones culturales de distinta naturaleza como la Academia de Doctores y Licenciados de Cataluña, o como otras fundaciones de artes plásticas, si el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte está cerrando los caminos o, por el contrario, está haciendo que se recorran cada vez con una mayor intensidad participativa y una mayor colaboración, pregunte y luego lo podremos comentar.

Por lo que se refiere a otras cuestiones que usted ha planteado, a mi modo de ver con una visión absolutamente catastrofista y alarmista de lo que ocurre, yo no querría entrar en el asunto de qué pasa en la televisión porque tendríamos que hacer una reflexión más amplia sobre la televisión y las televisiones, y no creo que aquí haya que abrir un debate sobre qué pasa con el uso de las lenguas en la televisión y en las televisiones. Creo que debe predominar una posición, en primer lugar, de sentido común, una posición razonable. Por lo que se refiere a todas las actividades que despliega el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en sus tres ámbitos, la actitud es siempre razonable, la colaboración ha estado siempre abierta, y yo le aseguro que si usted pregunta a los responsables de cultura del Gobierno de la Generalitat se lo podrán confirmar con creces.

Muchas gracias. (Aplausos desde los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Señora Ministra de Educación, Cultura y Deporte.

Tiene la palabra el Senador Varela por tiempo de cinco minutos.

El señor VARELA I SERRA: Señora Ministra, yo no creo que sea catastrofista ni alarmista. Nosotros estamos preocupados por el futuro de nuestra lengua y tenemos la obligación de hacer lo posible para conservarla para las futuras generaciones.

La política que se hace no nos gusta --como he explicado antes y no voy a repetir-- y, además, queremos creer en esa España compartida, y nuestro objetivo y el del Gobierno --no sólo el de usted-- debería ser que cuando alguien se exprese en público en catalán en Cataluña nadie le silbe --no fue un silbido sino que le silbaron mayoritariamente--, y cuando alguien aparezca en la televisión española recitando una poesía en catalán, que no sea abucheado, ése tiene que ser el objetivo del Gobierno. Mientras esto no se consiga no podremos sentirnos cómodos en esta España, no podremos sentir la España compartida. Usted me da muchas respuestas burocráticas, está muy bien, fantástico, es su obligación y además me parece excelente, pero la realidad es que todavía hay demasiadas suspicacias hacia las lenguas españolas que no son la oficial del Estado, y hace falta una tarea pedagógica mucho más importante, eso lo dicen muchas personas y además los hechos lo constatan. No se acepta. Da la impresión de que cuando alguien habla en catalán en algún medio va a agredir o a molestar a los demás. Pero es nuestra lengua, y lo mismo sucede con el gallego o el euskera.

Dispongo en este momento de algunas citas que no voy a poder leer porque no tengo tiempo. Por ejemplo, una persona tan poco sospechosa como Juan Carlos Moreno, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, en un libro muy interesante llamado «La dignidad y la igualdad de las lenguas», propugna una profunda revolución del sistema educativo para su reconocimiento y para que cuando los alumnos dejen este sistema educativo de todo el Estado acepten realmente una actitud vital, el hecho de que España es un país plurilingüe.
La unidad de las lenguas nos preocupa muchísimo. Voy a leerles un párrafo
--que después haré llegar a las taquígrrafas-- de un dictamen del Consell Valencià de Cultura del año 1997, a petición de las Cortes Valencianas, que dice lo siguiente: «Quant a l'ús popular no sembla que assitim a cap tipus de represa i continuem en una situació de desafecció lingüística, amb un empobriment i una castellanització de la parla quotidiana francament alarmants. Però, és evident que una situació com esta no pot romandre estable molt de temps, de manera que o s'aconseguix que el valencià recupere el nivell d'ús popular que mai no degué perdre o fins i tot la seua mera preservació deixarà de ser possible.» Por tanto, el Consell Valencià de Cultura en el año 1997 está diciendo, señora Ministra, que están alarmados por el poco uso del valenciano, variante del catalán...

La señora PRESIDENTA: Senador Varela, ha concluido su tiempo. Podrá intervenir después en el turno de portavoces. Concluya, por favor.

El señor VARELA I SERRA: Acabo enseguida, señora Presidenta.

Por consiguiente, respecto a cerrar los caminos, ya he mencionado tres casos muy concretos en que nos hemos visto frustrados. Me refiero al Instituto de la Mujer y a la UNESCO ya que, incomprensiblemente, en esta Cámara fue aprobada una moción que sigue sin resolverse.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Varela.

Comienza el turno de portavoces.

¿Desea intervenir el Grupo Parlamentario Mixto? (Pausa.) ¿Por el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria? (Pausa.) Tiene la palabra el Senador Acosta.

El señor ACOSTA PADRON: Gracias, señora Presidenta.

Señorías, señora Ministra, nos parece adecuada la interpelación expuesta por el Senador Varela ya que consideramos importante la utilización de esta Cámara para el debate de cuestiones de carácter territorial.

La política lingüística del Gobierno planteada en la interpelación del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió se enmarca en el citado artículo 3.3 de la Constitución. Se pretende aclarar el apartado de especial respeto y protección ya que, a pesar de la oficialidad de las distintas modalidades lingüísticas del Estado español, en la práctica aparecen determinados hechos en que la igualdad no es destacable.

La situación de cooficialidad lingüística y las consecuencias que de ella se derivan obliga a los poderes públicos a garantizar la validez de cualquier acto que realicen los ciudadanos en el uso de cualquiera de las lenguas oficiales en el territorio de que se trate.

Ciertamente, el distinto nivel de conocimientos de la lengua vernácula por parte de la población de la Comunidad Autónoma correspondiente ha llevado a delimitar territorialmente el nivel de cooficialidad aunque en todos los estatutos no haya tenido las mismas consecuencias.

La adaptación de los poderes públicos a la situación de cooficialidad requiere, por tanto, de personal a su servicio con un conocimiento suficiente de ambas lenguas oficiales, hecho este que ha sido ratificado desde el principio por el Tribunal Constitucional; así, en la sentencia número 46/1991, este Tribunal ha precisado con suficiente claridad el significado de las referencias a la igualdad y a la no discriminación, así como la razonabilidad y proporcionalidad en la exigencia del conocimiento de la lengua vernácula en los procesos selectivos para el acceso al desempeño de las funciones públicas.

Con esto queremos dejar claro nuestro apoyo al desarrollo, tanto de las lenguas vernáculas de las Comunidades Autónomas, como del castellano en el territorio español.

Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señoría.

Por el Grupo de Senadores Nacionalistas Vascos, tiene la palabra el Senador Liceaga.

El señor LICEAGA SAGARZAZU: Gracias, señora Presidenta.

Intervengo en nombre de mi Grupo para significar nuestra adhesión a la interpelación suscitada por el Grupo de Convergència i Unió, considerándola adecuada, importante y oportuna dado que, desde una concepción amplia, comprendemos el Estado como una realidad plurinacional, pluricultural y plurilingüe.

En lo que se refiere a nuestra Comunidad Autónoma, entendemos que los derechos lingüísticos y los correlativos deberes de los poderes públicos que dimanan del régimen de oficialidad del euskera --resultante del artículo 3.2 de la Constitución, el artículo 6.1 del Estatuto de Autonomía y la Ley 10/1982, básica de normalización del uso del euskera-- afectan tanto a los poderes públicos de la Comunidad Autónoma como a los poderes públicos del Estado radicados en ésta.

Sin embargo, pensamos que los poderes públicos que integran la Administración del Estado están en muchos casos lejos del cumplimiento de las citadas obligaciones. A modo de ejemplo diré que, desde que comenzaron a utilizarse las nuevas tecnologías de la información, observamos que en la tramitación de documentos entre la Administración del Estado radicada en la Comunidad Autónoma vasca y los ciudadanos pertenecientes a la misma se ha producido un retroceso en el uso de la lengua propia de esta Comunidad, tal como han podido constatar los administrados, que hasta la fecha se ven obligados a cumplimentar exclusivamente en castellano la documentación relativa a la Seguridad Social que se tramita a través del sistema informático Red.

A la vista del protagonismo que las nuevas tecnologías de la información van adquiriendo en las relaciones Administración-ciudadano, a nuestro entender es imprescindible prestar especial atención al uso de todas las lenguas oficiales del Estado en las mismas, de tal manera que dicha atención constituya un modelo de actuación trasladable a otros ámbitos, incluso privados.

Por tanto, reiteramos nuestro interés en esta interpelación --que seguramente dará lugar a un una mmoción y, por tanto, tendremos ocasión de ahondar en los contenidos de la misma-- dada la importancia que tiene el impulso de las lenguas oficiales de las Comunidades Autónomas en las relaciones que sus organismos mantienen con los ciudadanos de dichas Comunidades y así evitar cualquier tipo de discriminación lingüística.
Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Liceaga.

Por el Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el Senador Gibert.

El señor GIBERT I BOSCH: Muchas gracias, señora Presidenta.

Señorías, en nuestra opinión, más que oportuna, esta interpelación nos parece eterna, porque no se trata de una cuestión de oportunidad sino de resolver un problema que está mal resuelto o al que no se ha dado solución.

Si el debate fuera nuevo --entonces podríamos hablar de oportunidad--, su respuesta, señora Ministra, no sólo nos hubiera parecido correcta, como así ha sido, sino con una buena orientación. Lo que ocurre es que éste no es un debate nuevo, y hay una cuestión previa a los temas que usted nos ha apuntado --en cierta forma tecnocráticamente, sii me permite decirlo--, como es resolver un problema político de la mejor manera posible. En este sentido, podríamos hablar de tres «Españas»: la España plural, que todos reconocemos, por lo menos verbalmente; la España oficial, de la que usted nos ha hablado en buena medida, y la España real, donde ocurren cosas que no se resuelven sólo de la forma que usted ha planteado.

Hay gente --entre la que creo que podríamos incluir a su señoría-- que da este problema por resuelto, o por lo menos eso nos parece. Hay otras personas que lo creen irresoluble, aunque yo quiero defender que es perfectamente soluble. Y para ello hace falta que en todas las lenguas no haya muchos prejuicios por ambas partes, aunque a veces quizá existan más prejuicios por una parte que por otra. Tal vez a la señora Presidenta le sorprenda que precisamente yo cite hoy a John Maynard Keynes, quien decía que las ideas nuevas son relativamente fáciles de introducir y lo difícil siempre es extirpar las viejas ideas que están en los rincones más recónditos del cerebro.

Creo que estamos ante un problema de esas características, que considero que se puede resolver fácilmente con racionalidad e inteligencia. Voy a utilizar una formulación muy sintética y, por tanto, arriesgada, de Pascual Maragall, quien en una ocasión dijo: España protege el catalán --yo añadiría, sus lenguas-- y Cataluña garantiza el castellano.

Me parece una buena formulación, aunque, como digo, es muy sintética y, por tanto, contiene riesgos. Tal vez sería así de sencillo aplicar este principio: España en su conjunto debe proteger sus lenguas por varias razones, no tecnocráticas; primero, porque las considera suyas, como considera suyos o del conjunto de España, no de una España reducida al centro, Doñana, El Escorial, Las Rías Gallegas, la Catedral de Burgos, el Cabo de Gata o el Delta del Ebro, aunque este último el Gobierno lo protege más bien poco; la segunda razón --y usted la ha citado-- porque lo mandata así la Constitución, y la tercera porque tener varias lenguas es riqueza y nadie inteligente rechaza la riqueza.

Cataluña debe garantizar el castellano también por varias razones: por una razón ya citada, porque es mutua, y es que los países y sus ciudadanos son más ricos, en sentido amplio, si tienen varias lenguas en lugar de una sola. Segunda razón, porque digan lo que digan algunas personas, no ya cargadas de prejuicios, sino auténticos maniacos, el castellano en Cataluña no sólo no está en riesgo, sino que la normalización no está todavía restablecida completamente, y esto es todavía en detrimento del catalán que sigue siendo la lengua frágil en algunos aspectos, aunque evidentemente ha avanzado mucho. Y la tercera razón es que Cataluña garantiza el castellano porque le interesa.
Cataluña necesita el castellano, que es una de las grandes lenguas del mundo, y sabe que lo necesita. Es también una buena razón.

Insisto, en que actuar todos de acuerdo con estos criterios me parece sencillo y, por tanto, estamos hablando de una problema soluble y previo a las cuestiones de aplicación que vienen después. Por eso, desde este punto de vista su respuesta no nos ha parecido del todo satisfactoria. No sé si es así, pero entiendo que tal vez el Ministerio de Cultura no tenga suficiente autonomía para intentar resolver este problema político. Si alguien le pone trabas, señora Ministra, yo le pediría que le explicara que no es la postura más inteligente, ni siquiera en términos de cálculo electoral en Cataluña. Fíjese bien en lo que le digo.

Muchas gracias, señora Presidenta.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señoría.

Tengo que decirle que no me ha sorprendido su cita porque incluso yo comparto algunas de las afirmaciones de Lord Keynes, sobre todo, en su primera época.
Continuamos con el turno de portavoces, y tiene la palabra el Senador Varela.

El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señora Presidenta.

Evidentemente, nosotros también pensamos que el problema es soluble.
Estamos absolutamente convencidos de ello y por eso presentamos la interpelación. Nuestra obligación es luchar y trabajar para que sea soluble. Lo que indicamos es que, desgraciadamente, los caminos no van por esta línea, y que nos gustaría que este año, que es el Año Europeo de las Lenguas, esta interpelación fuera un hito para indicar un cambio de rumbo o de actitud, señora Ministra, no solamente por su parte, sino por parte del Gobierno. Nos agradaría una actitud de aceptación sincera de esta realidad plural.

Haré dos o tres acotaciones rápidas. En primer lugar, se puede comprobar perfectamente que los cantantes que cantan en castellano en Cataluña son muchos más que los que cantan en catalán en la Televisión Española.
Respecto a la Informática, por ejemplo, todavía no se ha conseguido que la página web del Senado aparezca en todas las lenguas. Son cosas concretas que parece que cuestan.

Ha citado usted la Constitución, pero ésta también contiene otros artículos, como el 27.8, en el que se establece que los poderes públicos inspeccionarán y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes; o el artículo 44.1 que señala que los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura a la que todos tienen derecho. Por lo tanto, insisto en estos dos puntos que también son obligación del Gobierno si quiere cumplir la Constitución.

En cuanto al primero, en los periódicos y las revistas se publican quejas de las escuelas valencianas porque muchas veces cuando los maestros que están enseñando valenciano son sustituidos por maestros que no saben valenciano se interrumpe el ciclo; o de un curso al siguiente no pueden continuar su enseñanza en valenciano porque se cambia el sistema. También los informes anuales del Sìndic de Greuges lo denuncian y solicitan a las Cortes Valencianas que lo arreglen. Por tanto, le pido su buen hacer para dar cumplimiento a este artículo 27 --los poderes públicos inspeccionarán yy homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes-- para que todos aquellos alumnos y alumnas de Valencia que quieran seguir su enseñanza en valenciano puedan hacerlo. Y no se trata de ningún imperialismo por nuestra parte, pero si la lengua común en una parte enflaquece, lo hace en todo su conjunto, y nos interesa muchísimo para garantizar su futuro.

Y acabo con otra cuestión. Estos días ha habido una polémica política sobre la llegada del AVE al aeropuerto del Prat de Llobregat y se publicó un artículo sobre la solución final --que no ha gustado nada en Cataluña-- que decía: Este Estado no nos interesa --es un poco aquello de la España compartida a la que aludía antes--. Y continuaba el articulista, Fernández Requejo, en «La Vanguardia»: Resulta que al final se pretende obligar a los catalanes a pagar las cosas tres veces: el pago normal de los impuestos, el resto anormal que supone el déficit fiscal y la cofinanciación final. Parece que el Gobierno estuviera interesado en incentivar en Cataluña el independentismo económico más allá de cuestiones nacionales o culturales.

Y ahora tratamos de cuestiones nacionales y culturales. Evidentemente, el tratamiento de las lenguas, señora Ministra, no puede depender de un resultado electoral. Debe haber una política real de Estado y por eso yo insisto en que se debe trabajar en ese sentido.

Hace pocos días el Presidente Pujol visitó Alcalá de Henares y fue abucheado por un grupo de estudiantes; le echaron monedas y repetían «España no se vende. No a la ley del catalán». Esto no puede ser. El Gobierno debe trabajar para que estos hechos no ocurran. No se puede usar la lengua como una herramienta electoral.

En ese sentido, señora Ministra, apelo a que todos nos encontremos a gusto en esa España compartida y que haya un cambio de rumbo en la política no sólo del Ministerio de Educación, sino del Gobierno, un cambio de política de todo el Gobierno para hacer posible que todos los habitantes de España, y concretamente ese 40 por ciento que tenemos por lengua propia inicial otra lengua distinta del castellano, nos sintamos cómodos en ella.

Nada más y muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Varela.

Turno ahora del Grupo Parlamentario Socialista. El Senador Socías tiene la palabra.

El señor SOCIAS PUIG: Gracias, señora Presidenta.

Señora Ministra, señorías, cuando hace apenas un mes y medio esta Cámara ratificó la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias nos congratulábamos de que por fin el Estado español hubiera dado ese paso, aunque bien es cierto que con un considerable retraso teniendo en cuenta que en el año 1992 había sido uno de los primeros impulsores de la misma y que en 1997 ya estaban adheridas cinco naciones, por lo cual era operativa.

Ese retraso ya hacía temer un cierto frenazo en el apoyo que por parte del Gobierno se estaba dando a la normalización lingüística del país.

Decía entonces que el Estado español era un precursor en el reconocimiento de los derechos de las lenguas regionales y minoritarias, pero, aun manteniendo esta afirmación, cualquier observador neutral de la realidad en este momento de dichas lenguas en nuestro país puede percatarse del estancamiento, cuando no retroceso, que ha experimentado el apoyo por parte del Gobierno y organismos oficiales a la normalización lingüística a nivel general, ya que a nivel local cada Comunidad Autónoma ha hecho lo que ha podido dentro de sus posibilidades económicas y competenciales.

Es espectacular, y lo decía el interpelante, el descenso en la presencia de los medios audiovisuales públicos de cantantes en cualquiera de las lenguas del Estado que no sea el castellano. Asimismo, persisten dificultades para normalizar la Administración de Justicia en las Comunidades bilingües y otras instituciones oficiales. Por otra parte, se observa un movimiento pendular en el comportamiento de determinados sectores del Partido Popular, que han pasado de los insultos descalificadores hacia ciertos dirigentes autonómicos que se expresan en otra lengua, a hablar catalán en la intimidad, para volver de nuevo
--especialmente después de las últimas elecciones-- al punto de partida de su particular vaivén. Actuaciones como las del dirigente popular catalán Vidal-Quadras o de algunos dirigentes del Partido Popular en distintas Comunidades contrarias al impulso de las otras lenguas reconocidas por la Carta Magna hacen temer una marcha atrás que no se corresponde con la situación de desarrollo autonómico que consagra la Constitución.

El interpelante ha utilizado otros ejemplos claros de la actual situación, como los sucedidos en la final de la Copa Davis y otros que no hacen si no poner en evidencia las reticencias que despierta en ciertos sectores y estamentos la deseada normalización a todos los niveles de la sociedad de la realidad plurilingüística de nuestro país.

Aparte de estas amenazas, hay otro tipo de peligros que pueden afectar de una forma más o menos directa la supervivencia de las lenguas regionales y minoritarias, como son el proceso de globalización de las nuevas tecnologías de la información y otras que significan nuevas posibilidades de expansión de las grandes culturas, aumentando la marginalidad de las culturas y lenguas regionales y minoritarias.

Ahora, cuando se cumplen cien años de la «Lletra de Convit», de mosén Alcover, uno de los principales lingüistas catalanes que han dado las illes Balears, está plenamente vigente su mensaje de movilización para la recuperación del catalán y para su reconocimiento social; es de justicia recuperar su legado de lucha por la supervivencia de una lengua, de una cultura, que no debemos olvidar que es patrimonio de todos los españoles, y por ese motivo el Gobierno debería ser el primero en querer conservar y potenciar.

Estaremos atentos a una posterior moción que pueda surgir de esta interpelación.

Nada más y muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, Senador Socías.

Corresponde ahora el turno al portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, Senador Agramunt.

El señor AGRAMUNT FONT DE MORA: Muchas gracias, señora Presidenta.

Señora Ministra, señorías, voy a empezar haciendo una afirmación con muchísimo respeto, seguramente más del que ha tenido el Senador Varela
--al menos el mismo--, y con mucha convvicción: yo también me siento valenciano y un patriota valenciano, y además, siendo perfectamente compatible, un patriota español, señor Varela. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Yo le respeto, tengo un buen concepto suyo, creo que incluso soy algo amigo; coincidimos desde hace algunos años en el Senado, también coincidimos en el Consejo de Europa, pero he de confesar que hoy no me ha gustado absolutamente nada. Y es una lástima, señor Varela, porque usted es de Girona y Senador por Lleida, y yo me llamo Agramunt y soy Senador por Valencia. Yo no puedo interpelar a un Senador, y es una lástima, porque me gustaría hacerlo, pero en este caso aprovecharé este turno de portavoces para decirle que no me ha gustado ni el fondo, ni la forma, ni sobre todo sus injerencias en asuntos de otras Comunidades Autónomas. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Un poquito de respeto, señor Varela. A mí no se me ocurre decir en esta tribuna, ni en ningún sitio, que el catalán es un dialecto del valenciano. (Varios señores Senadores: ¡Muy bien! ¡Muy bien!) Lo que yo espero es que usted tenga el mismo respeto al valenciano que nosotros tenemos al catalán. Le he de recordar que el artículo 3 de la Constitución Española habla del castellano como lengua común, y del resto de las lenguas de España, entre las cuales --y según los Estatutos de Autonomía-- están el gallego, el vasco, el catalán y el valenciano, las cuatro, y al igual que yo respeto profundamente, quiero y me gusta el idioma catalán --el español-catalán--, también me gusta, quiero, respeto y defiendo el español-valenciano, y esto me gustaría que quedara claro, y que no venga usted, a estas alturas, con discursos antiguos, que suenan a sueños imperialistas, porque sus palabras tienen un cierto tinte imperialista.

Yo también iba a los conciertos de Llach o de Serrat o de Raimon, nacido en Xátiva, por cierto; iba cuando era joven y cantaba aquellas canciones, pero aquello se acabó hace ya muchos años; España es una democracia perfecta, plena, desde hace mucho tiempo, y no hay que retrotraerse a aquellas situaciones para intentar hacer política hacia el futuro, señor Varela.
Estoy seguro también --ya que usted se introduce en esas cuestiones-- de que a muchos catalanes les gustaría escuchar programas en castellano en la televisión catalana; usted reclama que se hable más en catalán en la televisión española, pero seguramente también habrá muchos catalanes a quienes les gustaría escuchar hablar en castellano alguna vez en la televisión de Cataluña, en TV3 o en el segundo canal.

Usted plantea aquí una cuestión que me deja sorprendido. La inmensa mayoría de las competencias en cuanto a lo que usted plantea están transferidas a su Comunidad Autónoma, también a la mía y a otras muchas; la inmensa mayoría de las competencias a las que usted se refiere son competencias de la Generalitat de Cataluña; lo que atañe al Gobierno de España, al conjunto de España ya lo ha explicado perfectamente la señora Ministra, y he de decirle que mi Grupo no solamente apoya, sino que reconoce públicamente que el Gobierno de España y el Ministerio en concreto, señora Ministra, lo están haciendo muy bien y muy correctamente. Le diré más, hace muy poco tiempo --el señor Socías ya lo ha dicho--, en el último Pleno del siglo XX, el día 20 de diciembre de 2000, hace apenas dos meses, se aprobó en el Senado por unanimidad la ratificación, ya en trámite definitivo, de la Carta europea de las lenguas regionales o minoritarias. Se asume en la declaración española el máximo posible del Tratado. Usted sabe perfectamente que cada Gobierno, al adherirse y ratificarlo, puede asumir más o menos parte del libro tercero de la Carta. El Gobierno de España lo ha asumido todo, el máximo posible. Sólo 19 países, de los 44 posibles, han firmado la Carta, de los cuales sólo ocho, entre ellos España, han ratificado esa Carta europea de lenguas minoritarias y regionales; de esos, sólo dos, Suiza y España, son naciones plurilingües, el resto de las naciones plurilingües pertenecientes al Consejo de Europa no han ratificado todavía la Carta europea. Por tanto, el Gobierno español no sólo lo está haciendo bien, sino que está liderando esa cuestión en Europa. Es el país que mejor lo está haciendo de Europa en cuanto al respeto a estas lenguas minoritarias o regionales.

Le recuerdo una vez más, Senador Varela, que de acuerdo con esa Carta europea, con esa adhesión del Gobierno de España y esa ratificación en esta misma Cámara hace dos meses, en España se consideran lenguas oficiales, además del castellano, lengua común de todos los españoles, el español-catalán, el español-vasco, el español-gallego y el español-valenciano --cuatro lenguas, no tres como usted inntenta y vuelve a intentar que sea.
Además, usted plantea esta interpelación porque usted un día viendo la televisión, o estando presente en el campo --no lo sé--, se enfadó mucho por una circunstancia que yo no calificaría de anecdótica. A mí me dolió mucho como español ese maltrato que recibió en ese momento el catalán.

Hasta ahí se lo reconozco. Pero usted eleva la anécdota a categoría, y usted interpela al Gobierno por una cuestión, señor Varela, déjeme que se lo diga con mucha claridad, que sucedió en Cataluña al mostrar unos catalanes su disgusto porque un locutor hablara en catalán. Hágaselo mirar, señor Varela, hágaselo mirar.

Muchas gracias, señora Presidenta. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, Senador Agramunt.

La señora Ministra de Educación, Cultura y Deporte tiene la palabra.

La señora MINISTRA DE EDUCACION, CULTURA Y DEPORTE (Del Castillo Vera):
Muchas gracias, señora Presidenta.

Quiero comenzar agradeciendo la intervención del portavoz, en esta ocasión, del Grupo Parlamentario Popular, que ha introducido argumentos bastantes significativos en el debate.

Voy a hacer una síntesis en relación a sus intervenciones. Agradezco cada una de las intervenciones de sus señorías, porque hay un esfuerzo de reflexión sobre estos asuntos. Me han interesado mucho todas de ellas, pero sobre todo algunos aspectos de la intervención del portavoz de Entesa. ¿Por qué razón? Porque ha manejado dos conceptos que son muy interesantes y sobre los que se podría abrir un largo debate, probablemente muy sugerente. En primer lugar el concepto de la España real, que puede ser la Cataluña real, o la sociedad en su conjunto real, la sociedad vasca real, la sociedad andaluza real o la gallega real. Eso está muy bien. A mí me encantaría que se tuviera como referencia esa sociedad real.

Yo les pregunto a todas sus señorías que han intervenido hoy: ¿Tiene que ver mucho el debate, en los términos que se han planteado hoy aquí, con lo real? ¿Tiene que ver mucho con la sociedad real, la España real, la Cataluña real, el País Vasco real, la Andalucía real, la Valencia real? ¿Ustedes podrían contestar afirmativamente a esa opinión si pensamos, sin ningún tipo de apriorismos, en el concepto de lo real? Sería bueno dejar esta cuestión planteada.

En segundo lugar, a propósito de la frase «España protege y Cataluña garantiza» diré que, como frase, está bien. Uno puede pensar eso en un momento determinado y se le puede ocurrir eso como se le pueden ocurrir otras cosas. El resultado como frase está bien. Pero hay que saber qué significa eso en lo concreto porque, al final, no nos vale para nada. Al final, uno puede hacer un encadenamiento de frases más o menos brillantes que no resuelvan absolutamente nada. Hay que saber qué significa en la enseñanza y en el uso de los medios de comunicación. Pero no sólo en España, sino también en cada una de las Comunidades. La frase España protege y garantiza, Cataluña en este caso, tiene que tener una articulación y una especificidad para ver cómo se concreta en todos los ámbitos en los que esas manifestaciones se pueden plantear.

Vuelvo a reiterar lo que he dicho en algún momento. La actividad del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en relación con las sociedades, fundaciones y asociaciones catalanas, literarias, líricas, pictóricas y de muy otra naturaleza está teniendo, francamente, un desarrollo espectacular en el caso de Cataluña y en el de otras Comunidades. No han estado cerradas por falta de deseo del Ministerio y, por tanto, del Gobierno. No ha sido ésa la causa por la que han estado cerradas. La responsabilidad estaba en otro sitio.

En cualquier caso, pensemos en lo real porque es un punto de referencia muy importante. En mi actividad de gestión pública es un referente que hago verdaderos y denodados esfuerzos por no perder nunca de vista, ni en materia educativa ni cultural ni deportiva. Es ahí donde, como personas que somos con responsabilidades públicas, debemos poner fundamentalmente el ojo.
Gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señora Ministra.

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